UN PROZAC PARA AFRODITA


Ella tiene
al cuello un reloj de arena, un caracol en la sien
Tatuado para evitar a las malas lenguas que vayan a pensar bien
 
Algún mito en la cabeza
La incredulidad también
Su bolso largo, más bajo que su mini color miel
 
Lemebel va junto al rímel, su perfume y sus lentes
el teléfono apagado y un tabaco por encender
 
El se enamoró
Calentaron la cama los dos
Ella no se acuerda
...Habrá estado sonámbula
 
Unas copas demás, emborronan el día
Un Prozac para Afrodita y está más sola que su vieja herida
 
El pelo largo, negro pero gris, las emociones recortadas y tibias
La uña que se le quebró ayer que olvido ir a trabajar a la oficina…
 
Hoy decidió creerle a un galán cualquiera
sus cuatro mentiras y se fue con él para no estar tan sola
 
Al cuello un reloj de arena…
Un caracol en la sien
Tatuado para evitar a las malas lenguas  que vayan a pensar bien

BLUES DEL PERRO
(reciclado)
 
Ruedo con el alma desteñida
Cargo mi esperanza en un cartón
 
Miento
cada vez que la rutina viene a pedir explicación
 
Salto del error a la tormenta
Caigo a este abismo sin temor
 
Y me rasco la vida
Y me lijo el dolor
Me anestesio la herida
Me olvido de quien soy
 
Tengo mi amnesia de perro viejo
Vuelo como el mal cuervo que soy
 
Huelo la tragedia en las esquinas
Fumo yerba de desilusión
 
Y me rasco la vida...

LLUVIA ÁCIDA

 
Hay una lluvia ácida
en tu puerto desierto mujer
en tu puerto
 
Las telarañas y el miedo
han sepultado a tus náufragos
 
Yo soy un barco
Yo
soy un barco fantasma
 
Hay una lluvia ácida
en tu puerto desierto mujer
en tu puerto
 
¿Cómo no voy a saber?
¿Cómo no voy a saber, si es donde paro?

CALENTURA

 
Mitad calentura, mitad pena
me da su mirada pendenciera
Me causa un embrollo en la cabeza y más de un rocanrol en las venas
Su aire de pirata postmoderna me acusa de no abordar sus caderas
 
Y yo con las manos atadas sé que al temor le crecen alas
cuando a la vida le dices no
Que si trasnochan las razones pierden su magia los colores
Y anclas tu barca en un callejón
Como en el último puerto
 
Sus redes son más dulces que furtivas, su piel me ha incendiado la camisa
Su tacto y esa mirada felina habitan la cueva del alquimista que quise ser
Mi ego se engorda y mi carne débil se afloja y olvida la hermana muerte
 
Puede que sea una droga dura (y quiero probar)
Más, más allá de su cintura     
Y quiero mirar en su espejo mi contradicción
Y ver cómo este bicho raro que a veces soy
Transige mal con la dulzura y la tentación
De a estas alturas ser un galeón que no se pierde en la bruma
 
Dejó atrás más de un tren descarrilado.
Se ríe y se fuma su pasado como un ciclón          
Que no pretende atraparme dice. Ya sé, ya sé pero el miedo es libre
Es claro que ella no va a ser mi cura, y es claro que tampoco mi tortura
 
Y a pesar de alentar mi fuego ella no sabe que en su juego
soy aquel náufrago cuarentón
Y yo que nunca bailaba, me hace bailar
Y yo que apenas cantaba, me hace ladrar
Y yo que nunca aprendí a volar
 
Desde entonces vuelo bajo

VOX DEI


Hay que escuchar al mercado (Vox Dei)
La voz del comprador es la voz de dios
Y tras la duda metódica
Vendo, luego existo -digo yo-
 
A qué romperse la cabeza
buscando en el corazón una canción
que no insulte la inteligencia ni ofenda a la vocación
 
Mejor hacerlas ligeritas, sin metáforas ni citas
Sin olvidar que esto es un negocio
Y el capital, digo dios, te ha dado el don
 
No vayan a hablar de política
Esa es muy mala estrategia
Que no se piense que piensas
Es peligroso y aleja los auspicios y las chicas
 
Hay que escuchar al mercado…
 
Hay que dejarse de remilgos
Hay que transar si es preciso
Hay que fingirse optimista
Pa´ que lo incluyan en la lista
Del buen cantor popular
 
Hay que escuchar al mercado… ¿O no?
 
-¿No?
-¡No hay que escuchar al mercado!